Tiene sentido la vida...

... para que tengan vida, y la tengan en abundancia!

Esos pequeños logros de cada día

Estoy seguro que has tenido logros importantes en este día de los que tal vez no te has dado cuenta. Es muy común que al mantener la concentración en aquello que persigues, no te percates de que vas avanzando y que debieras detenerte a considerar esas etapas para inspirar la energía que te impulse a seguir yendo hacia adelante.

 

Tal vez entre las cuestiones que requieran de revisión en nuestro humano peregrinaje está la necesidad de saber evaluar el proceso de nuestros objetivos. Suele suceder que el camino por el que vamos no nos lleva a conseguir lo que anhelamos, y sin las debidas revisiones a la hoja de ruta, terminaremos con demasiada probabilidad en el lugar al que no queremos llegar. Como para ilustrarlo a modo de parábola, podría decirte que el día de tu viaje te subes al colectivo sin siquiera fijarte si es el que te lleva a donde vas. Entonces, mientras marcha por lugares que te resultan extraño a tu itinerario, debieras saber que has estado avanzando pero quizás no en la dirección presupuesta.

 

Lo importante en cuanto a la vida, es que aún cuando viajamos sin un claro entendimiento de cuál sea nuestro destino, vamos avanzando y cosechando experiencias a diario que tienen significado para nuestro desarrollo, y que por lo general, se dan por sentado, y no resulta motivador nunca darse cuenta de que hemos dado pasos importantes. Hemos conseguido lo que para otros sería un sueño. Hoy nos levantamos, mientras muchos quisieran haber podido amanecer a este día.

 

Las dificultades y obstáculos que se nos presentan, por grandes que sean, no tienen que estancarnos en la murmuración y el descontento. Sucede que a veces, ni siquiera eres consciente de qué es lo que estás consiguiendo, y puede que sea algo grandioso, y por eso te cuesta tanto avanzar. ¿Te vas a detener y darte por vencido?

 

Un día más de rutina, y el tedio de tener que cumplir con asuntos habituales que no te representan ninguna alegría. Pero allí estás, pudiendo ver que hay etapas que dejaste atrás exitosamente, y en esos pasos de zapatos gastados, hay más que solo polvo que se te adhiere.

 

Hay experiencias y personas; alguien en quien puedes hacer una diferencia, y que mañana cuando estés triste te sonría como le hiciste sonreir el día hoy tú.

Son esos insignificantes matices que hacen tan distinto a este día de todos los demás que aunque lleves lágrimas en las mejillas, vas llevando un alma hacia la cumbre en la que verás todo con otros ojos.

 

Hay muchas circunstancias que escapan a nuestro control. No podemos hacernos cargo de todo lo que sucede. Sí podemos hacernos responsables de nuestra actitud, y me viene a la memoria la tarde en que mi abuela aguardaba una operación que ponía en riesgo su vida, y allí casi todos los hijos y nietos reunidos con tanta preocupación que dejaban escapar la oportunidad de vivir esos momentos con gratitud, porque una vida octogenaria había avanzado demasiado más lejos de lo que tal vez haya soñado. Acaso, si había de morir, ¿no podría llevarse el recuerdo de que nos hizo felices con su vida?

 

¿Qué podríamos haber logrado con nuestra preocupación? Y además, como ella estaba ante el desafío de una cirugía que podría terminar con su vida, era mucho mejor no preocuparla con nuestro lamento y propia preocupación. Entre llantos de familiares y caras de desconcierto, me puse junto a su cama, y reímos varias veces, hablando de sus telenovelas, y de cosas que le hacían darme una sonrisa tras otra, mientras yo sentía gratitud por la vida de esa mujer de tanto valor, que dio vida a una gran familia. Si habría de dejarnos ese día se llevaría mi sonrisa antes que mis lágrimas...

 

Resultó ser un equivocado diagnóstico, y la abuela salió muy bien de la operación para seguir con su hiperactiva vida. Y como en esa experiencia, muchas otras situaciones nos dejan un mal sabor, por no ser oportunistas. Los momentos no se repetirán y lo que hoy te niegas puede que un día lo añores por no haberte detenido a considerar esos logros que obtenías.

 

En el relato bíblico de la creación, Dios hace una pausa diaria para considerar lo que estaba creando, y "he aquí que era bueno en gran manera..."

Considera eso para tu vida hoy y también para los que te rodean. Brinda a un familiar una palabra de motivación. Considera si acaso ves un progreso que destacar. Piensa si acaso no ves que ha logrado algo que antes no tenía. Sé un motivador con tus palabras y tu actitud. Dile que quitarás la viga de tu ojo porque te motiva ver que tenga en el suyo nada más que una paja. Acostúmbrate a tener un momento para disfrutar de esos pequeños logros de cada día, sean tuyos, o de los demás.

 

Todo lo que se avanza representa un bien común, y este día estás pavimentando el camino para los que vienen después de ti. Es bueno saber que un día recordarás lo que hoy hiciste y he aquí que fue bueno en gran manera.

 

 

por M. Javier Paillalef

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