La luna es tuya

Una familia espacial
En el Tarot la Luna simboliza lo imposible, la incertidumbre y lo inestable. Desde el momento en que los maridos de estas mujeres llegaron a esta singular roca que acompaña la Tierra hace más de 4.000 mil millones de años, Janet, Jean y Pat supieron que aquel objetivo se había convertido en algo posible. Sin embargo, había en ellas un sentimiento compartido de incertidumbre, desazón y mucha, mucha angustia. Sus rostros trascendieron en la opinión pública cuando las cámaras de todo el mundo se apostaron sobre sus jardines. Si bien el FBI impidió terminantemente que las mujeres hablaran con la prensa, ellas no soportaron el encierro y, casi como una descarga, salieron a hacer declaraciones. "Para Neil la vida y la muerte son palabras sin importancia", explicó una vez Janet Armstrong, quien se casó con el astronauta el 28 de enero de 1956 en Illinois, y tuvieron dos hijos: Mark y Ricky. Hacia 1962, Armstrong, que había volado en 78 misiones de combate durante la Guerra de Corea, formó parte del segundo grupo de 9 hombres convocados por la NASA para viajar a la Luna. Si bien Janet confiaba en que su matrimonio no correría ningún riesgo, también sabía que era un aventurero del espacio de quien "se podía esperar cualquier cosa", incluso ir a la Luna. "Es difícil entender el ánimo de la señora Armstrong. Ella siempre anda sonriente e impecable, aunque su marido esté tirándose en paracaídas o aterrizando en la Luna", declaraba por esos días una vecina de la casa de los Armstrong. Un día antes del lanzamiento de la nave, Janet aseguró: "Hay un ciento por ciento posibilidades de que salgan bien las cosas. No me preocupa tanto el viaje sino la fama que ha adquirido mi marido afecte la vida de mis hijos". Parecía mentira para Janet que su esposo cambiara tan de golpe sus costumbres habituales; de ir a comprar diarios por la mañana, o volver por la tarde de la NASA para retirar a sus hijos del colegio, a subirse a un cohete y comandar la misión espacial más importante de la historia del hombre, nada más y nada menos, a 384.000 kilómetros de casa.
A Patricia Finnegan, la mujer de Michael Collins, lo que más le afectó fue tener que mudarse de urgencia. "Creo que a Mike no se le ocurrió que este viaje iba a cambiar su vida (...) Apenas supe que él sería uno de los tres astronautas de la Apolo 11, me vi enseguida volando hacia Houston, con instrucciones suyas de buscar un terreno cerca del centro espacial, conseguir un arquitecto e iniciar la edificación de una casa para nosotros", sostuvo esta mujer quien conoció a su marido en 1955, en la Base Aérea del Ejército Norteamericano, en Francia. Pat se encontraba de viaje por Europa, donde se instaló a trabajar en el club de oficiales de la base norteamericana, organizando tareas recreativas. "Había clases de piano y de baile para los niños, y reuniones para las esposas. La pasábamos muy bien", recordó una vez Pat, quien años más tarde se graduó como licenciada en Letras. Pat y Michael se casaron en Boston y tuvieron 3 hijos: Catalina, Ana y Mike, quien en 1969 le decía a su madre que soñaba con ser astronauta, como su papá. Para Pat las cosas no fueron fáciles. Ella misma confesó que durante los días que su marido estuo en el espacio, necesitaba 30 minutos diarios para encerrarse y apartarse de todo y de todos. "A veces rezaba, otras simplemente lloraba", recordó tiempo después. La mujer de Michael Collins aseguraba constantemente que su familia era de lo más normal. "Tenemos tres hijos hermosos, un perro y un conejo. Una familia normal... Sólo que papá es astronauta y ahora se va a la Luna", decía.
Fue la madre de Jean Ann Archer quien conoció primero a Edwin "Buzz" Aldrin en una fiesta y lo encontró como un buen candidato para su hija. "Mi mamá lo invitó a comer a su casa. No me sentí incómoda por esa situación además, él se estaba yendo de viaje a Corea, y estaba con otra chica", afirmaba Jean quien, un año después, sufrió la muerte de dos de sus hermanos en un accidente aéreo. En el entorno familiar, todos se asombraron de la decisión de Jean de enamorarse (si acaso esto se decide) y casarse con Aldrin. "¿Después de lo que te pasó, te vas a casar con un aviador?", le preguntaban. Jean y Edwin se casaron en 1954 y tuvieron tres hijos: Michael, Janice y Andrew. Jean se recibió como licenciada en artes dramáticas (antes había sido actriz). Aldrin, mientras tanto, llegó a oficial de la Fuerza Aérea de Estados Unidos con una gran cantidad de horas promedio de vuelo en naves de propulsión. Luego de una primera misión espacial efectuada en 1961, Aldrin sabía que era uno de los candidatos de los vuelos Apolo. "Alguno me tocaría. Yo trabajaba sólo por eso", aseguraba él. "Yo sabía que Buzz estaba preparando una tesis para acoplamiento en el espacio, pero no presté atención a eso. Un día, de repetente, vino y me dijo que estaba en condiciones de ir a la Luna. Me quedé helada", contó Jean en una entrevista que concedió junto con su marido, en noviembre de 1970. Aldrin sostuvo en esa oportunidad que siempre tuvo intenciones de llevar una vida lo más normal posible pese a su profesión de astronauta. "Con Jean somos totalmente distintos: yo soy más científico, razono con cifras; mi mujer es más sensible y posee un temperamento más artístico. Sin embargo, creo que nos complementamos muy bien. Jean, además, me perdona mi vicio a lo peligroso".

