Tiene sentido la vida...

... para que tengan vida, y la tengan en abundancia!

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Un mensaje personalizado y dignificante

 

Hay dos aspectos en cuanto a seguir al Señor y hacer Su voluntad. El primero es tener suficiente amor por la verdad como para buscarla en Su Palabra. El otro es conocer su voz. Incluso en el Antiguo Testamento, vemos que en repetidas ocasiones Israel estaba obligado a obedecer a Sus mandamientos y prestar atención a Su voz. Esto no ha cambiado. Tenemos que saber y atender a Su Palabra escrita y obedecer a Su voz, como se declara en todo el Nuevo Testamento, lo cual abordaremos.

 

por Rick Joyner, traducido en el sitio de Javier.

 

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Lo viejo y lo nuevo por M. Javier Paillalef

 

La Biblia se compone de un mensaje central: Jesucristo. Está compuesta por 2 secciones principales conocidas como Antiguo Testamento y Nuevo Testamento. Testamento es un término que equivale a alianza o pacto. Y la razón de los nombres de la división bíblica tiene que ver con los pactos que el Dios Creador estableció con el hombre; primero con la Ley por medio de Moisés, y luego con la Gracia mediante Jesucristo, que es el cumplimiento de la Ley y los Profetas.

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La Ineficacia de la Ley

Ojo por ojo; diente por diente... y el mundo se quedará ciego

- M. Gandhi

El pueblo de Israel es la brújula espiritual en la historia humana. Fue un pueblo elegido por Dios mismo para bendecir a todas las naciones de la tierra, aun antes de siquiera haber más gente que un anciano sin hijos peregrinando por tierra ajena y considerado como amigo de Dios.

 

Al liberarse de la esclavitud en Egipto (todo un símbolo de la genuina libertad por la fe en Jesucristo) el pueblo emprende su ruta a la Tierra Prometida, y en el monte Sinaí (Monte de Dios) se le otorga a la nación hebrea Su Constitución. Conocida como los Diez Mandamientos, esta Ley tenía implícita en sí una demanda para la cual no ofrecía la solución. La demanda no era ni más ni menos que
"Sed santos porque Yo (Dios) soy santo".

 

Entre las ordenanzas se contemplaba la fórmula como para saldar la paga del pecado (muerte) a través de la expiación de un inocente animal que tomaba el lugar del pecador.

 

En Cristo tenemos según la exposición de la epístola a los Hebreos el sacrifio ulterior con el que se saldó de un modo perfecto toda la demanda de la Ley.

Como expuso en su comentario sobre La Justificación, Jessica Olvido, ésta se obtiene en ninguna manera por obra de la carne, sino por la aceptación de que ante un Juez Justo (Dios), la única justicia valedera es la de Su propio Hijo que con su Sangre expone ante el Trono Celestial la propiciación por nuestros pecados. Y aquí ya no se requiere el sacrificio de animales vez tras vez, sino que de una vez y para siempre se ha hecho la redención mediante la muerte de cruz de Jesucristo.

 

Ante lo expuesto, queda evidenciado que en ninguna manera lograremos la justificación por méritos propios, porque sino en vano murió Cristo.

Cuando en el jardín de Edén, Adán y Eva se cubren con hojas de higuera, estaban tratando de tapar humanamente la culpabilidad de la que eran concientes. Dios mismo ante ese hecho, los viste con pieles, quedando implícita la simbología del sacrificio de sangre para cubrir nuestros pecados.

 

 

 

El humanismo centra su poder y suficiencia en las obras de la carne: los méritos humanos.

 

La ley dada en el Sinaí demostró que el hombre es incapaz de cumplir con esa Ley, en la que de fallar en apenas una sola claúsula, se merecía la muerte. Para ello estaban los sacrificios. No como obra justificadora en sí, pues cada vez que se incurría en pecar habría de morir un nuevo animal.

 

Cuando Cristo expira en la cruz, sentencia con Su voz: "Consumado Es".

Esto significa que la obra fue completada. No hay requerimiento de nuestra parte para hacer nada como añadidura.

 

Abraham creyó, y le fue contado por justicia. Un mensaje muy preciso de entender en una sociedad autosuficiente: La fe en la obra redentora del Hijo de Dios es todo lo que se requiere para alcanzar esa justicia que nos libra de la condenación.

 

  • Si mi intento de alcanzar la justificación se basa en mi esfuerzo humano (que la Biblia describe como "carne"), mi sentencia segura es la muerte, porque en ninguna manera seré capaz de cumplir con toda la Ley.
  • Si en humildad y arrepentimiento, reconozco que solo es a través de la obra de Jesucristo que puedo ser declarado justo ante la presencia del Juez, la cobertura de la Sangre del Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo, me librará de la condenación.

 

 

"Mas a todos los que le recibieron [a Jesucristo], a los que creen en Su nombre, les dio la potestad [el pleno derecho] de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios" - Juan 1:12-13

 


by MJP - Bariloche, Argentina

Sus comentarios siempre benvenidos sin ser excluyente que estén de acuerdo con lo planteado.

 

 

La Justificación

La vida del ser humano transcurre en un ámbito en el que desde nacimiento traemos una sentencia de muerte por la condición en la que llegamos al mundo, "he aquí en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre" (Salmos 51:5).

 

Esto ha sido interpretado como si el rey David fuera fruto de una relación ilícita de su padre, y hay argumentos como para sostenerlo, pero más bien en su relato el cantor de Israel estaba hablando de cualquier hombre nacido de mujer.

 

Puede verse claramente en cualquier ser que habite el planeta su inclinación hacia el mal. "No hay quién haga lo bueno, no hay ni siquiera uno" (Romanos 3:12)

 

Entonces, a lo largo de nuestra existencia cargamos con esa sentencia por la cual toda persona que nace, irremediablemente muere como testimonio de que el pecado que se enseñorea de toda alma, da como fruto esa muerte.

 

Y más allá de contar con ejemplos de vida, como Gandhi, la Madre Teresa, y tantos otros "santos", la justicia que el ser humano pueda alcanzar, es hojarasca y no tiene validez como fianza para poder compensar la condena.

 

Por lo tanto, cualquier intento de lograr la justificación por medios humanos es inútil. Dios tiene una demanda para la justicia que no se alcanza con la suficiencia que está bajo la condena que nos legó Adán.

 

¿Te has puesto a pensar en ello?

 

Tal vez tengas toda la buena intención de ser una persona de bien, y hayas dado lo mejor de ti, sin saber que al final todo será un intento infructuoso que te dejará sin nada.

 

 

by MJP - Bariloche, Argentina

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